¿En serio, tú también quieres cambiar de empleo?

10 junio, 2018 0 Comentarios /
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La verdad es que nunca es el mejor momento para cambiar de empleo. Otra verdad es que, por lo general, no estás preparado cuando no te queda otra que cambiar de empleo. El mundo del trabajo está cambiando irrefrenablemente, cada vez es más dinámico. Es muy común encontrar en cualquier reunión de tu círculo personal a más de uno pronunciando la frase que titula este post. Si no quieres que te pille desprevenido, tienes que leerlo.

“Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida»

Arthur Schnitzler (1862 – 1931) médico y dramaturgo austriaco.

Algunos dicen que una persona comienza a morir desde el mismo día en el que nace. Las relaciones laborales tienen una naturaleza análoga. Parece una visión fatalista, pero es un tipo de relación asíncrona, en la que la empresa tiene el mérito y es responsable de todo lo que la rodea, frente a un trabajador con menos músculo y capacidad de influencia. Por eso, todo trabajador debería prepararse, desde el día uno en su nueva empresa, para un posible cambio de empleo. De la empresa siempre depende que el trabajador la encuentre, o no, como el lugar ideal en el que seguir desarrollando su actividad profesional. Es su responsabilidad.

Si el trabajador no ha sido proactivo y la necesidad lo apremia, ya se sabe, las prisas son siempre malas consejeras. Cualquier momento es bueno, cuanto antes mejor, pero siempre debes hacerlo en cuanto detectes síntomas de enturbiamiento, ese momento en el que comiences a pensar en que quizás deberías iniciar la búsqueda de un nuevo empleo.

El entorno personal y su influencia en la búsqueda de empleo

Cuando te planteas cambiar de empleo debes pensar en tu momento personal, el entorno económico, tu nivel de compromiso con la empresa actual, tu nivel de desarrollo profesional o las dinámicas del mercado de trabajo. Nunca van a alinearse los astros para que todas estas variables que influyen en la búsqueda de un nuevo trabajo sean favorables para ti, lo normal es que más de una no estén a tu favor.

Con el momento personal nos referimos a la estabilidad de tu estructura familiar y todo lo que la rodea: una enfermedad propia o de algún familiar, planes de matrimonio, intención de tener hijos, en su caso, las edades de los hijos, un divorcio…, y su relación con los gastos presentes y futuros previsibles. Si planificas tu salida de la empresa, en la medida de lo posible, debes tener esta variable lo más estabilizada posible. Varios frentes abiertos no son buenos, alguno seguro que se queda sin la debida atención.

El Compromiso y el Expertise: un cóctel a tener en cuenta

Deben ser malos tiempos para tu nivel de compromiso con tu empresa actual si estas planteándote cambiar de aires. Pero ojo, aunque las aguas bajen revueltas, hay un tipo de compromiso que, inexplicablemente, hace que te quedes en la empresa aunque la cabeza te diga que tienes que salir corriendo: El Compromiso Normativo, ese deber moral que siente el trabajador hacia la empresa en agradecimiento a la oportunidad brindada, a un trato personalizado o a una mejora laboral. Para aliviarlo o suprimirlo, sólo tienes que hacerte esta pregunta:

¿la empresa me mantendría en mi puesto de trabajo a pesar de no ser lo productivo que esperan de mí, en agradecimiento a mis logros y rendimientos del pasado?

En la inmensa mayoría de las veces la respuesta es no. Por ello decimos en alto: ¡No al Compromiso Normativo!

El nivel de desarrollo profesional es una variable clave en la decisión de cambiar de empleo. Puede parecer a priori que carecer de experiencia es muy negativo, pero no siempre es así. Es un problema al que se enfrenta un junior si lo que pretende es escalar a posiciones por encima de la de origen, pero, para puestos equivalentes, no lo es tanto. Sin embargo, un senior tiene otras dificultades, como por ejemplo, la edad. Es muy lamentable saber que ocurre y es más lamentable escribirlo, pero estamos, al menos en España, padeciendo una seria plaga de Edadismo. Y esto da igual si te planteas cambiar a puestos equivalentes o superiores, es que, a posiciones de teórica menor entidad que el de origen, probablemente, te van a discriminar por la edad.

Economía y mercado de trabajo, agentes externos de peso

El entorno económico es otro de esos aspectos importantes. No se trata de la economía familiar. Es importante tener claro en qué fase del ciclo económico, si eres capaz de identificarlo (Cada vez son más cortos e imprevisibles, debe ser porque vivimos en un entorno VUCA perenne…) Las etapas de crecimiento económico habitualmente acortan el tiempo de búsqueda de empleo, y en los de crisis, se alarga «taaaaaanto», que a veces ni siquiera lo encuentras. Ojo, esto va también por regiones y sectores, y a veces por legislaturas… Un orientador laboral es un recurso que no merece ser descartado.

El mercado de trabajo es la última variable de la que vamos a hablar. ¿Controlas a todas las empresas de tu sector?, ¿tienes claro cómo contactar con ellas?, ¿estás dispuesto (Con perdón…) a mudarte a Motilla del Palancar?, ¿has dejado un rastro reconocible del valor que aportas y puedes aportar? La última tiene que ver con tu marca personal, esa huella que dejas en los demás, esa que desde hace años es posible reflejar en blogs y redes sociales y proyectarla globalmente, la que te permitirá ser la opción preferente en la selección de personal. Muchos empresarios temen contar con empleados con una marca personal potente y definida (Miedo a que se marchen, a que sus compañeros se “contagien”, a que los vean los clientes, miedo en definitiva a perder control…) El trabajador lo sabe, por eso es muy comedido en el desarrollo de su marca. No lo seas, invierte en ella, será muy rentable para el futuro.

Consejos para el buscador de tesoros (empleo)

Ponerte a buscar empleo desde cero es duro. Adelántate a la necesidad y asegúrate el éxito con estos consejos:

  1. Crea y ten al día tu perfil en LinkedIn. Comparte y comenta publicaciones de expertos en esta y en otras redes sociales, y, si puedes, publica en tu propio blog.
  2. Si te planteas el cambio, ten claro que no puedes supeditarlo a la situación en la que quede la empresa con tu salida. Nadie es imprescindible.
  3. Mantén una estructura de gastos racional, acorde a sus ingresos reservando cantidades para el ahorro.
  4. Cuando tomes tu decisión de cambio, coméntalo en su entorno familiar. Es importante su apoyo en esta tarea.
  5. Define tu estrategia de búsqueda con un orientador laboral: te ayudará a definir tu propuesta de valor, sectores, áreas geográficas, tipo de posiciones, modos de contacto, etc.

Y como dicen los marineros:

“Si sales a navegar, no te canse el preparar”

 

Imagen: Antenna en Unsplash