¡Créetelo!, esta ha sido la mejor entrevista de trabajo que me han hecho


Hay circunstancias que rodean el reclutamiento y la selección que no siempre se cuidan lo suficiente. Cuando llega el pedido de selección, se pone en marcha una maquinaria que va a un ritmo que, muy frecuentemente, dificulta empatizar con los candidatos. Para mitigarlo, aquí tienes una serie de buenas prácticas.

“Si cuidas a tus empleados, ellos cuidarán de los clientes”

Richard Charles Nicholas Branson (1950), magnate de negocios inglés, conocido por su marca Virgin, con más de 360 empresas que forman Virgin Group.

La tensión, la presión y la desiderabilidad

Roberto se levantó temprano ese día. No había dormido nada bien. Toda la noche con el estómago encogido. Pesadilla va y pesadilla viene. Se dio una larga ducha de agua caliente tratando de relajarse. Cuando se estaba afeitando, le falló el pulso. Un pequeño y doloroso corte. Se percató de que le temblaba la mano. Mil ideas en la cabeza, pensamientos atropellados y repetidos repasos mentales… No podía desayunar, nada le pasaba por la garganta. La tarde anterior había planchado su mejor camisa. Un repaso de betún a los zapatos. Revisión a la carpeta, no le faltaba ningún papel de los que quería llevar. Listo, preparado, pero muy difícil esbozar una sonrisa frente al espejo. Demasiada tensión… Se dirigió a la puerta de su piso, suspiró profundamente y salió.

Dos días antes lo habían llamado a su móvil. Lo citaban para una entrevista de selección. Nunca había recibido una llamada tan profesional: le informaron cual era la empresa y el puesto vacante, la hora de la entrevista, la dirección de la oficina, y un número de teléfono y una persona de contacto para avisar de cualquier inconveniente para acudir a la entrevista. También, y esto fue lo más sorprendente, le comunicaron el nombre de la entrevistadora.

El autobús llegaba con retraso. Empezaba a hacer calor. Se quitó la chaqueta, no quería sudar. Su pareja le acababa de enviar un mensaje a su móvil deseándole buena suerte. Presión a tope… Ya llega el transporte, todavía está en hora. El GPS lo ayudó a dar con la dirección. -¡Bien!, 20 minutos de adelanto.- Dejó la carpeta a un lado. Sacó un pañuelo de papel, se secó el sudor de la cara. Se colocó la chaqueta. Suspiró profundamente y entró.

La primera impresión que causa el futuro empleador

Se notaba que la llamada no había sido un espejismo, esta empresa exhala profesionalidad por todos los rincones. Le dio la bienvenida un recepcionista que se presentó con su nombre de pila, y le informó sobre cómo se iba desarrollando el horario de las entrevistas. Todo en hora, no iba a tener que esperar. Mejor, menos nervios. La sala de espera era cómoda y ventilada. Le ofreció un vaso de agua, una libreta de notas y un bolígrafo. Se puso a su disposición para cualquier cosa que le hiciese falta. Incluso le indicó donde estaban los servicios. Pensaba: -¡Qué nivel, y qué suerte que me hayan citado!- Había estudiado a la empresa en internet. Había dado con una web dónde encontró opiniones de trabajadores y extrabajadores. Las referencias eran muy buenas sobre el ambiente de trabajo, la cultura de la empresa, y los salarios.

El recepcionista lo acompaño hasta el despacho y le presentó a la entrevistadora. Sabiendo quien era, Roberto había podido “googlearla”. Se había atrevido a solicitarle contacto en una red social profesional y ella lo había aceptado. Bromeó con él sobre esto. Le dio las gracias por venir a la entrevista. Se sentía muy a gusto. La Técnico de Selección dedicó la primera parte de la entrevista a presentar a la empresa y describir sucintamente el puesto de trabajo. Enseguida que empezó a formular preguntas, notó que ella conocía perfectamente su historial profesional, su currículum estaba lleno de anotaciones.

La entrevista más profesional

La entrevista le pareció un poco rara. Pocas preguntas sobre sus estudios y las empresas donde trabajó. Le preguntó mucho sobre situaciones laborales propias de las funciones del puesto vacante que hubiera vivido en su experiencia profesional, sobre qué estrategias desplegó para alcanzar sus principales logros, y, muy sorprendentemente, sobre cómo se sintió en determinados momentos claves de su vida laboral: ascensos, despido, relación con compañeros y superiores… También tuvo tiempo de explicar qué sabía de la empresa y sus líneas de negocio, justificar su interés por trabajar en ella, y poner en valor su potencial aportación en caso de incorporarse. Todo ello en media hora…

La entrevistadora lo despidió indicándole que se pondrían en contacto con él para darle feedback sobre la entrevista, tanto para continuar en el proceso como para descartarle. Salió eufórico. Comentó con su pareja y amigos su experiencia, su inolvidable experiencia. Su deseo de trabajar para esta empresa se había reforzado tras la entrevista.

Cumplir un compromiso, signo de profesionalidad

Una semana más tarde recibió una llamada de la entrevistadora para ser descartado. Le explicó las razones. Le indicó que contarían con él para futuros procesos, y a Roberto le pareció un compromiso veraz, la empresa proyectaba credibilidad. Se habían ganado su respeto eterno con esta fantástica experiencia. Cuando recibió la noticia, pasó un mal día, pero está muy agradecido. Roberto cuando cuenta esta historia, a pesar de no haber sido contratado, siempre te dice –Créetelo, esta ha sido la mejor entrevista de trabajo que me han hecho-.

La historia de Roberto es verídica. Presumo de haber contribuido a la capacitación de la Técnico de Selección, una colega superprofesional. Esta es una anécdota que conocí de casualidad, y los dos protagonistas son amistades mías. En el “amistadmómetro” soy contacto de primer nivel de ambos. Casualidades de la vida…

En ocasiones, veo procesos de selección ejemplares…

Pocas veces el Técnico de Selección se plantea cuáles son las circunstancias personales de sus candidatos.  Cuando llega el pedido de selección, se pone en marcha una maquinaria que va a un ritmo que, muy frecuentemente, impide empatizar. Y hay otras circunstancias que rodean el reclutamiento y la selección que no siempre se cuidan lo suficiente.

Este es el resumen de buenas prácticas que propongo a mis colegas copiar de esta historia y reproducir en sus procesos de selección:

  • Primer contacto con el candidato: a la hora de citarlo, se le ha ofrecido toda la información relevante (fecha, hora y lugar de la entrevista, teléfono y contacto en caso de incidencias, y el nombre de la entrevistadora)
  • El recepcionista le informa sobre cómo van los horarios de entrevista. Si hay retraso, es mejor saberlo de antemano. Esto hace que se tranquilice.
  • El recepcionista procura que el candidato se sienta cómodo en todo momento. Lo hace sentir un candidato “deseado”, no uno más que van a entrevistar.
  • La entrevistadora rompió el hielo muy hábilmente, consiguió que estuviese relajado y predispuesto muy positivamente a la entrevista.
  • La entrevistadora dedicó un tiempo a presentar la empresa y describir el puesto, ofreciendo información muy relevante, y, además, eso dio pie a que el candidato aumentara su relajación.
  • La entrevista se desarrolló magistralmente:
    • El currículum del candidato estaba previamente analizado en profundidad.
    • La profesional indagó en las capas situacional, conductual y emocional del historial profesional a través de una entrevista de tipo semiestructurada. Te recomiendo leer un post genial ”¿Cómo sería la entrevista perfecta? o casi de Ximo Salas.
    • Roberto pudo expresarse libremente: la entrevistadora le dio la oportunidad de venderse cuando explicó sus conocimientos sobre la organización, su interés por trabajar en ella, y lo que ganaría la empresa con su incorporación, con lo que su ansiedad y agobio se redujeron considerablemente. Son las “3 superpreguntas en la entrevista de trabajo que Alfonso Alcántara tan acertadamente ha descrito:
      1. ¿Qué sabes de mi negocio?
      2. ¿Por qué quieres trabajar aquí?
      3. ¿Qué valor aportarás?
    • La duración de la entrevista fue de media hora: cantidad de tiempo más que adecuada para una entrevista bien preparada.
  • Hacer lo que se dice que se va a hacer: la entrevistadora se comprometió a ofrecer feedback constructivo al candidato fuese cual fuese el resultado final del proceso de selección.
  • La empresa también trabaja muy bien su Marca de empleador (Employer Branding). Incluso fomenta los testimonios de los empleados en webs especializadas, en las que se evidencia su alta preocupación sobre la Experiencia del empleado (Employee Experience). Sólo será positiva si tratamos a nuestros colaboradores como clientes. Un poderoso imán que atrae el Talento de forma indiscutible. Si quieres profundizar en este tema, te recomiendo la lectura del excelente artículo “Employee Experience #EX… ¿por dónde empezamos?” de Teresa Niubó.
  • La compañía fomenta la Employee Advocacy: el uso de las redes sociales personales de los empleados para promocionar la marca y la cultura de la empresa. Los capacita y estimula para compartir contenidos relacionados con la empresa. Eso contribuye decisivamente al Employer Branding.

Este artículo es el contrapunto a otro anterior: Primer Premio al peor Proceso de Selección. Espero que os sirvan de ayuda estas buenas prácticas. Parafraseando a Richard Branson:

“Si cuidas a tus candidatos, ellos cuidarán de tu imagen como empleador”

 

¿Nos ponemos a ello ya?

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SOBRE EL AUTOR:

Soy Honorio Jorge. Colaboro en la mejora de tu Negocio a través de la Dirección de Personas. Estoy especializado en generar valor económico y social para las organizaciones, aplicando nuevas formas de Gestión de los Recursos Humanos, a través del modelado de la Cultura Corporativa, el Desarrollo del Talento, y procurando el Bienestar y la Felicidad Laboral.

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